estímulos para cualquier hora del día

16.6.11

vedette






















si quisiéramos podríamos
trabajar de chicas bonitas
sonreir a los colegialos
y que ésa sea nuestra jornada laboral

por hacer ojitos en los programas de radio
cobrar el aguinaldo
y sumar días de vacaciones
por recitar poemas rimados
en la tv del prime time

sería fácil porque nuestras horas extras
las haríamos posando, naturales,
como en los avisos de las revistas
como los ploteos de los colectivos

soñaríamos con shimy,
nuestro perrito blanco
demasiado tonto para ladrar
acostado egipciamente al lado
de nuestros pies de manicure

qué buena vida
con tantas llamadas perdidas
y sin embargo,
la normalidad es superior:
podemos hacer la plancha tranquilas
sobre este mar marrón
de la única costa que conocemos
en los quince días que nos da el jefe,
nuestra mejor vedette.

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